Por Francesco De Luca
Figuras icónicas, aún presentes en la vida cotidiana del fútbol argentino. Las enseñanzas de Diego Armando Maradona, capitán de la Selección campeona del mundo en 1986, y de César Luis Menotti, entrenador del equipo que conquistó el Mundial de 1978, siguen vivas en la Escuela Maradona-Menotti, fundada hace ocho años.
Inicialmente la institución llevaba únicamente el nombre del Flaco, el entrenador fallecido en 2024, y posteriormente se incorporó también el del Pibe. “Nuestra misión es ayudar a comprender el juego desde una perspectiva inspirada en el pensamiento de Menotti, que encontró su máxima expresión dentro del campo en Maradona. Un fútbol que también busca desarrollar a las personas; una manera de entender este deporte como un juego colectivo, creativo y profundamente humano”, explica Gregorio Tessone, Director general de la escuela, con sede en Buenos Aires.
“Hemos formado a 3.500 personas y, gracias a nuestros cursos online, el 35 % de nuestros estudiantes vive fuera de Argentina. Contamos con programas para entrenadores, preparadores físicos y asistentes tácticos; este último dirigido por Matías Manna, integrante del cuerpo técnico del seleccionador Lionel Scaloni.” Scaloni, campeón del mundo en 2022 y derrotado en la prórroga por España en la final del Mundial de Nueva York, recibió el respaldo de Menotti cuando el Flaco era Director Nacional de Selecciones.
Recuerda Tessone: “César recuperó la perspectiva histórica de la Selección Argentina: organización, planificación, relación con los clubes, desarrollo de los jugadores y construcción de una identidad. Cuando Scaloni y su cuerpo técnico fueron inicialmente cuestionados, Menotti apoyó decididamente el proyecto.”
Entre los docentes de la Escuela Maradona-Menotti se encuentran dos personas que conocieron profundamente a Diego: su hermano Lalo y el preparador físico Fernando Signorini, quien lo acompañó desde el Barcelona —cuando Menotti era el entrenador— hasta el Mundial de Sudáfrica 2010, donde Maradona fue director técnico. “Ellos estuvieron presentes en los momentos más felices de Maradona, pero también supieron comprenderlo, sostenerlo y acompañarlo en los más difíciles. Eso refleja uno de los principios que buscamos transmitir: detrás de cada deportista siempre hay una persona.”
El extraordinario vínculo entre Nápoles y la Argentina, reafirmado durante el Mundial por la multitudinaria presencia de hinchas argentinos en las calles de la ciudad y por la segunda camiseta albiceleste lanzada por el club de De Laurentiis, podría fortalecerse a través de un nuevo proyecto de la Escuela Maradona-Menotti.
Explica Tessone: “El crecimiento de nuestra estructura nos impulsó a dar un paso más y crear las Maradona-Menotti Academy, cuya sede principal se encuentra en Rosario. Allí trabajamos diariamente con un gran número de niños y jóvenes, convencidos de que el fútbol es una herramienta de crecimiento personal.”
“Damos una enorme importancia a las alianzas estratégicas con clubes e instituciones del exterior, que permitan a nuestros estudiantes participar en experiencias presenciales, conocer diferentes metodologías de trabajo y aplicar en un contexto real todo lo aprendido durante su formación.”
“En ese sentido, Nápoles ocupa un lugar muy especial por su vínculo con Maradona y por su enorme cultura futbolística. Estamos convencidos de que una colaboración permitiría que ambas culturas aprendan mutuamente, intercambien experiencias y sigan promoviendo el desarrollo y el conocimiento del fútbol.”
Un fútbol que extraña profundamente a Menotti y Maradona, quienes compartieron breves experiencias profesionales, pero siempre estuvieron unidos por una misma visión. “Entendían el fútbol como parte de la identidad de un pueblo y como una herramienta capaz de generar emociones, sentido de pertenencia y representación para millones de personas. Hoy existen grandes futbolistas y grandes entrenadores, pero figuras como Maradona y Menotti fueron excepcionales. No se limitaban a obtener resultados o ganar partidos; por eso dejaron una huella imborrable.”
Texto publicado originalmente en el periódico napolitano Il Mattino, el 3 de agosto de 2026.
